Educación atroz y marcha atrás

Se asegura que quien habla mal no puede ordenar sus pensamientos y por tanto le es difícil razonar correctamente. El aserto ofrece alguno que otro ángulo discutible, como el hecho de que el pensamiento es generalmente abstracto. Pero si uno quiere poner lo que piensa en orden como para exponerlo ante un público determinado, las cosas se complican.

Ahora la pregunta clave: ¿por qué hoy día la mayoría de los ignorantes son pobres? Nuestras principales figuras artísticas y culturales de años pasados pertenecían a la más selecta clase pobre, sin embargo ese detalle no les impidió descollar en gran estilo en la activi
dad elegida. José Asunción Flores era pobre. Y rozaba la marginalidad. La oportuna oferta de un policía, de notable sensibilidad si atendemos los hechos, le ofreció un puesto en la banda de la Policía, dirigida por uno de los maestros italianos traídos ad hoc a principios del siglo XX. No pasó mucho tiempo para que Flores tocara con cierta destreza el trombón y se la arreglara solventemente con el piano, además de toquetear otros instrumentos. La música lo ganó al niño de incierto destino. Y el niño ganó la música como lanza, escudo y caballo, para acometer empresas ni siquiera soñadas un tiempito atrás. De aquella anécdota protagonizada por un oficial de policía y un niño a caballo entre las travesuras propias de su edad y su condición económica, acabó surgiendo uno de los más grandes músicos y compositores paraguayos. ¿Cuál es el punto? – preguntará usted. Flores no era un ignorante de esos irrecuperables.

Tal vez la calidad de la enseñanza primaria era tal que bastaban tres o cuatro años para salvar el profundo abismo que devora a los que nada o muy poco saben. No estoy ciñendo la educación al conocimiento exclusivo del idioma castellano (como se llamaba antes). Respeto profundamente la capacidad poética de Emiliano R. Fernández, sin desconocer que era hábito suyo sacrificar casi cualquier cosa en aras de la métrica perfecta de sus poemas. Echaba mano a palabras cuyo sentido no hacía juego con sus compañeras inmediatas, pero nadie en su juicio podría decir que Emiliano era muy poco instruido. Él estaba tocado por la vara mágica que suele tocar a contados poetas. Y cuando se ceñía al idioma guaraní para plasmar su inspiración, era de porte mayor. Pocos podían aspirar a igualarlo. Un Félix Fernández, un Teodoro S. Mongelós y tres o cuatro más.

Pero volvamos al asunto de la ignorancia y la pobreza. Por qué antes la pobreza no era obstáculo para el desarrollo intelectual, y ahora sí lo es. ¿Tanto descendió el nivel de la enseñanza escolar? ¿El entorno social del pobre es negativo para su crecimiento? ¿El pobre está orgulloso de su nula educación? Y que conste en acta que no digo que soy rico. Ni mucho menos. Soy un pobre peso welter. Categoría que hace lucir como un clásico griego al welter que se compara con un peso completo de la bestialidad. Observen si no a algunas figuras públicas que ni siquiera pueden urdir una excusa digerible para explicar un viaje de fin de año con viáticos del Parlamento. Y aquí acabó el espacio.

Por Moneco López
Muchas veces hablamos indistintamente de aprendizaje basado en proyectos y de aprendizaje basado en problemas como si fuesen lo mismo; sin embargo, y a modo de puntualización, el aprendizaje basado en proyectos se trata de un modelo formativo cuyos fundamentos son los mismos que los del aprendizaje basado en problemas pero que tiene como finalidad el logro o fabricación de un producto final.

A la hora de llevar a cabo una metodología ABP tenemos que tener claros cuáles son los roles que desempeñan tanto alumnos como docentes en cada una de las diferentes fases por las que pasa el ABP.

En el cuadro adjunto están representadas las diferentes fases de la metodología ABP y las tareas que desempeñan tanto alumno y profesor.